¿QUÉ SUCEDE CUÁNDO NOS EXTIRPAN EL ÚTERO? por Germana Martin


En mi experiencia virtual de re-significar o re-nombrar el útero y en mis talleres presenciales o a distancia, al realizar ejercicios para conectarnos con él desde la palabra y lo corporal de una manera diferente, siempre surgen inquietudes y dudas de mujeres que han sufrido la extirpación de este órgano y no saben qué es lo que sucederá con ellas a partir de esto. Se sienten confundidas, atemorizadas, desconectadas, diferentes.
Siempre siento y comprendo profundamente su dolor y busco acompañarlas en esta pérdida, en este duelo desde una nueva mirada de su cuerpo. Una mirada desconocida tal vez para ellas pero más real y completa.
Cuando extirpan el útero, sólo extirpan el útero como órgano.
Éste, definido brevemente, es una pequeña bolsa alojada en la pelvis mayor de la mujer que tiene forma de pera invertida y mide tan solo 7,5 cm. de largo por 5 cm. de ancho. Está formado por paredes musculares fuertes y gruesas y se encuentra conectado a los ovarios a través de las Trompas de Falopio y a la vagina a través del cérvix o cuello uterino.
Esta bolsita, que ocupa un importante espacio en nuestro cuerpo, es la manifestación material de un lugar de poder y sabiduría en la mujer y cumple funciones importantísimas mientras se encuentra materialmente allí (entre ellas, ni más ni menos que cobijar una nueva vida durante la gestación).
Sin embargo, su presencia material en el cuerpo de cada mujer se manifiesta durante el ciclo que sea necesario: a veces a lo largo de toda su vida, a veces no.
Cuando por la razón que sea, el útero como órgano material deja de estar presente en el plano físico, no significa que su energía desaparezca.
La energía uterina manifestada en ese órgano que todas conocemos, continúa estando allí.
Se trata de una gran fuente de poder, de voluntad, de fuerza sanadora y creativa que aún sigue presente y alojada en el cuerpo de la mujer más allá de su presencia física.
En estos casos, el cuerpo de la mujer no queda vacío sino que permanece colmado de su propia energía uterina, esa fuente de poder, placer y sabiduría milenaria que ahora, ya no se manifiesta como un órgano, pero sigue estando presente y potencialmente activa.
Tal vez el útero como órgano se haya llevado consigo, al ser extirpado, pequeños o grandes dolores emocionales que albergaba o viejas pautas de relación con lo femenino que eran inútiles para el crecimiento de la mujer.
Ahora en ese espacio vital, ya no permanece lo materialmente manifiesto del útero, lo corporizado, sino la energía maravillosa femenina, el poder sanador y sagrado, la fuerza de ser mujer, la sabiduría ancestral en su pura esencia.
Me gustaría compartir con ustedes una meditación dedicada a todas las mujeres:
aquellas que cuentan con su útero en plena etapa de fertilidad,
aquellas que se encuentran gestando,
aquellas que ya están en el portal de la menopausia como yo,
y sobre todo,aquellas mujeres que han debido desprenderse físicamente de él,
ya que esta meditación es profundamente nutricia, sanadora y conectora con nuestra matriz.
Este ejercicio meditativo y de visualización lo aprendí de mi hermana chilena Mahi Carolina Barahona en uno de sus talleres y lo escribí desde mis propias sensaciones para poder conectarme con mi útero y también transmitirlo a otras mujeres en mis talleres y escritos. ¡Gracias Mahi, mujer sagrada! Aquí va:

Meditación y masaje circular: una ronda de amor en mi cuerpo.

Esta meditación ha sido transmitida a través del tiempo, de mujer a mujer, oralmente.
No es un ejercicio que pueda realizarse como un juego o de una manera rutinaria.
Por ello está destinado a aquellas mujeres que realmente sienten necesidad de conectarse con su energía femenina y que ya están en un sendero de aprendizaje.
Primeramente encuentra en tu hogar, un espacio donde te sientas cómoda y no temas ser interrumpida, donde puedas manifestarte libremente sin dejar entrar los temores de que otras personas te observen o se entrometan en tu ejercicio.
Elige la música que desees que te acompañe, puede ser instrumental o tal vez alguna grabación de algún mantra. Si eliges algún tema que es cantado, sería conveniente que fueran voces femeninas, ya que te conectarán más fácilmente con tu propia naturaleza de mujer. Es recomendable que el volumen sea bajo, no demasiado estridente.
Luego siéntate en el piso, sobre una manta o cojín, y cierra los ojos.
Comienza por respirar suavemente, a tu propio ritmo, prestando sólo atención, en lo posible, a la respiración. Si aparecen pensamientos, sólo déjalos pasar.
Cuando te sientas cómoda y relajada apoya tus dos manos sobre tu útero o en el espacio donde él ha sido alojado desde que naciste, si es que has debido someterte a una intervención quirúrgica y no cuentas ya con su manifestación física como órgano. Recuerda que, a pesar de su ausencia material, su energía siempre estará allí.
Deja reposar tus manos sobre él, durante un tiempo, sintiendo lentamente la tibieza de ellas sobre tu vientre y como desde él, desde tu útero, también comienzas a recibir suavemente calor.
Cuando has establecido este contacto con el útero, comienza a masajearlo circularmente con tus manos.
Estos masajes deben ser lentos, suaves, amorosos, girando en el sentido de las agujas del reloj.
Mientras masajeas este espacio sagrado, siente todo el poder que él atesora, toda su fuerza. Siente plenamente su mensaje de energía y amor.
Luego, sin detener el masaje, detente a escuchar qué es lo que tiene para decirte, cuáles son sus temores, sus angustias, sus heridas. Óyelo, percíbelo, presta atención a su llamado.
Continúa masajeando y ahora transmítele con tus manos todo lo que surja de ti: protección, ternura, cuidado, valor, alegría, deja que fluyan todos los sentimientos, como así también las respuestas que afloren de tu corazón a todo aquello que tu útero te ha manifestado.
Puedes hablarle en silencio o en voz alta, puedes cantarle o susurrarle lo que desees.
Luego de permanecer el tiempo que consideres necesario allí, agradécele todo lo que te ha brindado en estos años y suavemente ve alejándote de él para continuar tu recorrido circular.
Ahora sigue masajeando, siempre circularmente y con ambas manos, dirigiéndote hacia tu ovario derecho.
Cuando llegues al lugar donde se encuentra tu ovario derecho, haz lo mismo que con tu útero: detente allí y masajéalo suavemente.
Es el momento de abrir tu percepción a todo lo que tu ovario quiera decirte y escucharlo con tu corazón. Al igual que lo explicado para el útero, si es que por cuestiones de salud ya no cuentas con el órgano físico, toma contacto con el espacio sagrado que él ocupaba y que aún conserva su poder, recuerda que su energía siempre permanecerá allí.
Acarícialo circularmente, envuélvelo amorosamente con tu comprensión.
Repite lo mismo que con tu útero, oye la voz de tu ovario y según sea tu deseo, respóndele con tus manos, con tus caricias, con tus masajes, con tus palabras, con la voz de tu intuición.
Sánalo, protégelo, cuídalo, ámalo.
Agradécele todo lo que te ha brindado en estos años y suavemente ve alejándote de él para continuar tu recorrido circular.
Sigue masajeando circularmente, sin detenerte hasta llegar hasta tu pecho derecho.
Cuando hayas llegado, siempre masajeando en forma circular hasta el pecho derecho, quédate en él y continúa con el masaje circular. Siéntelo, percíbelo, reconócelo, disfrútalo.
Déjate extasiar por esta fuente nutricia y de placer mientras lo acaricias, siempre en forma circular, escuchando también todo aquello que tu seno, tu pecho, desee transmitirte.
Óyelo, préstale atención, nútrelo.
Conéctate desde el placer y la entrega, permítete sentir todo lo que este lugar tan nutricio y placentero de tu cuerpo te brinda. Puedes hablarle, cantarle, al igual que has hecho ya con los otros espacios de tu cuerpo que has recorrido en esta bella ronda por tu cuerpo.
Escucha sus preguntas, sus reclamos, sus temores y si puedes hacerlo, respóndele en el lenguaje que deseas: con tu voz silenciosa, con tu voz en alto, con tus manos, con lo que tu corazón de mujer te indique.
Agradécele todo lo que te ha regalado en estos años y lentamente ve alejándote de él para continuar tu recorrido circular.
Repite este camino circular ahora hacia tu pecho izquierdo, y allí realiza todo lo que te he sugerido para cada uno de los órganos o espacios sagrados que ya has recorrido.
Luego de permanecer el tiempo necesario en tu pecho izquierdo, de escucharlo y brindarle todo lo que haya nacido de ti, puedes agradecerle y masajeando circularmente, para dirigirte ahora hacia tu ovario izquierdo.
Allí volverás a conectarte con él de la misma manera y luego de conectarte y agradecerle como has hecho con tus otros órganos, podrás retirarte lenta, suave y amorosamente agradecida.
El viaje de masajes circulares y placenteros continuará hacia tu útero, el punto de partida.
Has regresado, luego de recorrer un bello camino circular en tu cuerpo de mujer, al origen: tu útero gestador de vida, de sueños, de magia, de ideas, de placeres.
Date la bienvenida desde allí. Sé tu misma la que te recibe en tu útero sagrado y quédate en él, el tiempo que consideres necesario.
Ahora sólo disfrútalo, siente su palpitar, su latir que acompasa el universo de tu vida y del Todo.
Cuando estés preparada para despedirte hasta tu próxima visita, hazlo.
Agradécele una vez más su generosidad contigo al brindarte la fuerza de una guerrera espiritual, el poder de una auténtica mujer salvaje, intuitiva y con corazón libre.
Lentamente, concéntrate otra vez, sólo en la respiración.
Respira suavemente, dejando entrar y salir el aire a tu propio ritmo, tomando y soltando el mismo acompasadamente, sin apuro.
Cuando estés lista para abrir los ojos, puedes hacerlo lentamente, acomodándote otra vez a tu mundo externo.
Respira profundamente y permanece unos minutos sentada, tranquila, vivenciando todo lo que has experimentado.
Atesóralo dentro de ti.
Finaliza esta meditación agradeciendo a nuestras ancestras, que han conservado y transmitido este antiguo conocimiento, que nos permite conectarnos con nosotras mismas y con el Gran Útero Creador, con el Cielo y con la Tierra.
Tal vez sientas algo de tristeza al finalizar el ejercicio y desees manifestar tu angustia. Si necesitas llorar, hazlo. Deja que tu madre interior te cobije y te sostenga. Hazte un ovillo con tus propios brazos y mécete, acúnate, cántate una nana.
Pero no te quedes estancada en la tristeza, anclada en ella, fluye con el dolor hasta soltarlo.
Cuando te sientas centrada nuevamente en ti misma y serena, vuelca tus vivencias, tus emociones en algo creativo: escribe, dibuja, pinta, danza.
Si la meditación y el masaje te han hecho sentir, en cambio, plena de gratitud y alegría, puedes danzar primero con una música que te agrade y te conecte con tu ser femenino. En lo posible busca alguna canción que te dé fuerza, vigor, alegría, ganas de disfrutar y seguir gestando tus propios pasos en la vida.
Luego de ello, también puedes plasmar tus sentimientos y deseos creativamente, ya sea desde la escritura, el dibujo, la pintura, el collage, trabajando en tu jardín, en tus artesanías, como lo desees, utilizando el lenguaje expresivo que más te guste.
Espero lo hayas disfrutado y te encuentres, luego de realizarlo, unos pasos más cerca del centro de ti misma y mucho más conectada con tu cuerpo de mujer, con tu esencia femenina.
Espero, con estas palabras y el compartir este bello ejercicio femenino, haber podido acompañar a las mujeres que se encuentran en el proceso de sanación de esta herida.
Amor y bendiciones para todas.
Germana

©Germana Martin

La bella imagen es de la artista Clio Wondrausch.
http://www.wildhearth.co.uk/
¡Muchas gracias!

4 comentarios:

  1. Buenísimo amiga me encanto y me relajo ala vez ya q hace 2 meses me lo sacaron, pero se q aun puedo contar con sus buenas energías dentro de mi vientre, mil gracias.

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  2. me llamo PAOLA y mi medico me quiere sacar el útero, la verdad es que me siento rara ni mal ni bien, pero solo quiero saver si en que influencia en mi vida est, seria en que cambia bueno gracias por todo,

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  3. Paola, si lees la nota con atención encontrarás la respuesta a tu pregunta. El útero es algo más que un órgano físico, así que ti tu médico considera necesario extirparlo supongo que él tendrá sus razones y si es un profesional idóneo, debes confiar en él.
    El espacio sagrado que ocupaba tu útero seguirá existiendo con la misma energía y poder femenino. Nada cambiará desde ese aspecto.
    Te deseo todo lo mejor!
    Un abrazo de lunas!
    Germana

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  4. Me encantó la meditación , me extirparon el útero a los 47 años ( actualmente tengo 65 años) y pensé que mi avance espiritual se había detenido pues en un grupo invitaban a una meditación sólo podían participar mujeres con útero,
    Quisiera saber si puedo hacer la meditación otra vez más : fluyó mucho llanto , lloré mucho , mucho pero aún queda mucho dolor , gracias por compartir esta meditación que sana y libera .Bendiciones infinitas.

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